Los coches eléctricos nos atraen: son silenciosos, futuristas, responden de inmediato, la gasolina está por las nubes, el calentamiento global es una realidad.  

Entonces ¿por qué poca gente se compra uno? Son caros, no tengo dónde enchufarlos y principalmente, la falta de autonomía. 

La autonomía actual de los turismos eléctricos que disponen de baterías de Litio Ion (LiFePO4) oscila entre los 120 y los 150 kilómetros. Sin duda es una autonomía limitada, pero ¿hasta qué punto es insuficiente?

La realidad es que depende del uso que se le vaya a dar al coche. 120 kilómetros son suficientes para moverse por la ciudad y por la periferia, pero insuficientes para atravesar la provincia. Por eso es erróneo decir que la autonomía de los coches eléctricos es insuficiente: será insuficiente solo para las personas que necesiten hacer más de 120 kilómetros al día.

Desde el punto de vista de renobat observamos que el pánico de la autonomía es una obsesión irreal. Este pánico se te quita conduciendo un coche eléctrico. Hay mucha mitología en cuanto a la necesidad de autonomía, ¿cuántas veces necesito que mi coche pueda recorrer más de 100 kilómetros en un día?”.

Comprar un coche eléctrico implica “cambiar el chip”: en lugar de ir a una gasolinera cada equis días, tienes que acostumbrarte a cargarlo todas las noches, como si fuera un móvil.

Si vives en un chalet o un adosado, esto no es un problema, pero si vives en un bloque de viviendas, tienes que pensar en instalar un punto de recarga en tu plaza de garaje. Uno de los grandes prejuicios en torno al coche eléctrico es este tema: el enchufe me va a costar dinero y no voy a poder instalarlo sin permiso de la comunidad. Bien, esto no es exactamente así. Si la plaza de garaje es de tu propiedad, ni siquiera tienes que pedir autorización a la comunidad de vecinos para instalar el punto de recarga. Solo tienen avisarles (por escrito) de que vas a tirar un cable desde el cuarto de contadores hasta tu plaza. El coste de esta pequeña instalación no supera los 1.200 euros y, según las circunstancias o períodos, puede estar subvencionada.

Sin embargo, hay mucha gente no puede hacer esto, sencillamente porque la plaza de garaje es de alquiler o porque dejan el coche en la calle por las noches. En esta situación dependerán de los puntos de recarga públicos, que siguen siendo pocos.

Por el momento, la realidad de los puntos de recarga públicos es desalentadora. Hay pocos postes en según qué ciudades y las tarifas pueden ser sorprendentemente caras.  Todo se reduce a la misma explicación: es un mercado pequeño y las empresas que los instalan quieren ser rentables.

renobat piensa que los puntos de recarga deberían estar en las carreteras, no en el centro. El coche eléctrico está pensado para que cada uno lo cargue en su casa por la noche, no deprisa y corriendo en puntos de carga rápidos en medio de la ciudad.

Para renobat la solución sería que los fabricantes implementasen un software en el coche donde pudiéramos poner a qué hora queremos que esté cargado y que en función de eso determine cuál es el mejor momento para cargar. Estas cosas son esenciales porque daría una gran seguridad al usuario además de aprovechar eficientemente la red.